¿Nos falta cultura?

Esta noche no voy a ver el partido. Voy a ver ‘Los emigrados’, la tercera obra finalista del Certamen Nacional de Teatro Amateur de Alhama de Murcia. En otro contexto, no me importaría ver cómo la selección española juega contra Turquía. Aunque, sinceramente, no me preocupa mucho el resultado. La verdad es que me interesa más el del próximo domingo 26 de junio. Definitivamente, va a tener más trascendencia en mi vida el vencedor de las elecciones que el de la Eurocopa. No obstante, los que dicen estar aburridos de la política parecen no aburrirse nunca del fútbol. ¡Eso sí que es extraordinario!

El caso es que hoy es el tercer viernes del mes que hay teatro gratuito en Alhama de Murcia; un pueblo donde la gente siempre se queja de que nunca hay nada que hacer. Lo curioso es que hoy también será la tercera noche que los actores se encontrarán frente a un auditorio medio vacío cuando se abra el telón. Lo veo venir y no puedo evitar que me moleste. Me produce tristeza y frustración a partes iguales. Y eso que yo solo soy una simple habitante más de este pueblo. Imagínense cómo se sentirán los que ponen sus ganas y esfuerzo para que este tipo de actividades culturales salgan adelante. A ellos los admiro y les doy las gracias.

Gracias por intentar darle vida a esta localidad huérfana de cultura. Gracias por darnos la oportunidad de ver teatro de calidad. Amateur significa aficionado, lo cual no quiere decir que no sea cualificado. Los afortunados que hemos presenciado lo que va de certamen podemos asegurarlo. Lloramos con Presas y reímos con El peor día de la historia. La primera puede hacer gala de tener una producción de diez. Y la segunda, más modesta, demostró que no hace falta mucho presupuesto para entretener al público.

En más de una ocasión, he pagado lo que vale un menú degustación por ver obras de teatro, musicales o conciertos que me han decepcionado. Por eso, no puedo evitar enojarme al ver las butacas vacías en la sala del Teatro Cine Velasco. La semana pasada, la excusa fue el puente que muchos aprovecharon para salir de un pueblo que creen fantasma. Esta vez, la culpa será del fútbol, que ha tenido la mala pata de caer en la misma hora.

Lo que no saben algunos (o no quieren saber, la verdad es que no lo tengo muy claro) es que entre las cuatro paredes del Teatro Cine Velasco hay teatro y cine; que entre las de la Casa de la Cultura hay música, como la de las audiciones de la Escuela Municipal de Música celebradas esta semana, y congresos, como el de los Cronistas Oficiales de la Región de Murcia, que tuvo lugar a principios de mes. Que también hay arte exhibido bajo el techo del Museo Arqueológico de los Baños o la sala de exposiciones de la Biblioteca Municipal. Últimamente, Alhama es una localidad con una agenda apretada. Lo malo es que para la mayoría de alhameños no hay hueco en sus agendas para lo que pasa en Alhama.

Esta noche voy a ver ‘Los emigrados’, basada en un texto del polaco Sławomir Mrożek. No sé si será buena o mala; si me aburriré o, si por el contrario, disfrutaré de un buen rato. Quizás descubra algo que antes desconocía, algo que pueda llegar a emocionarme, a ponerme los pelos de punta o hacerme sacar un pañuelo del bolso. ¿Quién sabe? Es el teatro y, como la vida, nunca sabes lo que puede depararte. La pena es que muchos no quieran descubrir lo que se les pone delante.

¿De qué sirve incentivar el arte y el pensamiento crítico en una sociedad que se resiste? ¿De verdad nos falta cultura o somos nosotros los que le faltamos a ella?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *