La insoportable levedad de Twitter

Era un martes cualquiera, recién comenzado el otoño, cuando Twitter claudicó: adiós al límite de los 140 caracteres; a partir de ahora podremos escribir hasta 280. Aunque todavía no es definitivo, algunos usuarios ya pueden juntar más letras, números y símbolos de la cuenta durante un período de prueba. Así se comunicó a través de la cuenta @Twitter con un tuit de 211 caracteres:

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Alizia Rosen e Ikuhiro Ihara, Product Manager y Senior Software Engineer de Twitter respectivamente, firman la entrada en el blog de la compañía cuyo enlace se incluye en el susodicho tuit. «Queremos que cada persona alrededor del mundo se pueda expresar fácilmente en Twitter», sentencian. Al parecer, la decisión ha sido tomada con el fin de ser más equitativos entre los distintos idiomas. Los japoneses, coreanos y chinos, por ejemplo, lo tienen más fácil a la hora de condensar sus pensamientos que los que escribimos en español, inglés o portugués. Los primeros pueden transmitir casi el doble de información en un caracter que los segundos.

Sin embargo, el argumento no ha convencido ni gustado a los usuarios, que reivindican la levedad de los tuits. En realidad, la red social ha renunciado a su característica más distintiva. Por eso se le llama plataforma de microblogging, ¿no? Por eso acuden a ella aquellos que huyen de las parrafadas de Facebook, ¿verdad? Ya hay usuarios que han declarado su intención de continuar ajustando sus textos a los 140 caracteres y una marca de pastelitos «made in Tennessee» aprovechó inteligentemente la ocasión:

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¿Cambiar todo para que nada cambie? Como afirma José Luis Orihuela en un artículo publicado en Medium, «la restricción del límite de caracteres es la seña de identidad del servicio, un aliciente para afinar la escritura y un homenaje a la economía de la información». Twitter está en un momento difícil porque no consigue nuevos usuarios y han descendido sus ingresos en publicidad. En agosto contaba con 328 millones de usuarios activos -según Statista– frente a los 2 047 de Facebook o los 700 de Instagram que, según la consultora Epsilon Technologies, es «la red que más crece y más empatía genera».

«Lo bueno, si breve, dos veces bueno». La máxima que popularizó Gracián se usa de forma constante en el terreno profesional de la Comunicación Corporativa. Todavía más en estos tiempos de información en demasía. Hacer llegar un mensaje claro es más difícil hoy que nunca y requiere de una redacción impecable, donde no haya más de una o dos ideas clave. Al duplicar el espacio para escribir en Twitter, podemos caer en la tentación de acumular más paja que grano. Ello entorpecería aún más el proceso comunicativo.

«Y aun lo malo, si poco, no tan malo». Pero si algo va mal en Twitter no es el límite de 140 caracteres. En todo caso, es la propagación de rumores y noticias falsas; las amenazas, insultos y comentarios ofensivos; los usuarios anónimos; la hipocresía, el autobombo o las faltas de ortografía. Pero desde luego no es la belleza de una buena idea que se expresa de forma concisa, de un poema o relato brevísimos, de un hilo argumental o narrativo que se cuenta por fascículos en forma de tuits. Todo ello es lo que aún hace soportable a Twitter; la levedad de sus plumas es lo que mantiene volando al pájaro azul.

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Este artículo fue originalmente publicado en prnoticias.

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La imagen destacada es una ilustración de Edwards McGowan.

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